• Estilo de vida sencillo y gozoso.
  • La solicitud en el servicio, la acogida y la amabilidad típicas del espíritu de familia.
  • El reconocimiento de la dignidad de cada persona a las cuales se dirige el servicio.
  • La escucha y el cuidado en particular del miembro más débil de la familia.
  • La unidad de criterio en fidelidad en fidelidad a las orientaciones del magisterio de la Iglesia y de la Iglesia local.
  • La serenidad y el compromiso con que aborda la problemática actual de la familia, para responder mejor a ella.
  • La apertura a la colaboración de laicos, sacerdotes y profesionales de diferentes áreas que le dan un carácter interdisciplinario al servicio que se brinda.

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